La Justicia avala a unos padres hartos de sostener a un hijo que ni estudia ni trabaja

By 19 septiembre, 2019 Noticias No Comments
NINI

La Justicia ha avalado a unos padres que se han negado a mantener a su hijo, de 24 años, quien, con 18, se marchó de la casa familiar para ir a vivir con sus abuelos. ¿El motivo? La mala relación que este tiene con su padre. Según el joven, su progenitor “le exigía una mayor dedicación al estudio o en su caso que se pusiera a trabajar”.
La Audiencia Provincial de Barcelona rechazó de esta manera el recurso de apelación presentado por el joven contra la última decisión de la Justicia en favor de sus padres y sentencia que “las personas cuando alcanzan la mayoría de edad gozan ya de sus plenos derechos para decidir qué quieren hacer y cómo quieren vivir, qué tipo de relaciones quieren seguir manteniendo con sus familiares más próximos, pero también deben asumir las responsabilidades de sus decisiones pues ya no están bajo la protección incondicional que se debe a los menores mientras lo son, precisamente porque ya están en la vida adulta”, según se detalla en la sentencia adelantada por El País. Dicha resolución indica además que el joven de 24 años “no estudiaba a pesar de estar matriculado en un curso de formación, tampoco trabajaba y el dinero de una beca para seguir estudiando se lo gastó en un tatuaje”. Como el padre le abroncaba para que se decidiera a estudiar o trabajar, el joven fue a vivir con sus abuelos y el año pasado llevó a sus progenitores a juicio porque consideraba que ellos debían pagar sus gastos.
Ciñéndose al Código Civil Catalán, se da la razón sin embargo a los padres. Aunque la Audiencia barcelonesa tiene en cuenta que el joven se matriculó en un ciclo de Formación Superior en el curso 2017-2018 y que hizo prácticas en empresas, no puede acreditar que buscó trabajo con diligencia. Además, eran sus abuelos quienes costeaban sus gastos. Por eso, “se consideró que no se había acreditado la necesidad, que es la causa jurídica que sustenta la obligación alimenticia entre parientes; sin que se llegara a entrar a valorar la condición económica de los demandados, ni si la ausencia de relación del demandante con su padre y con su madre era debida a la propia actitud del hijo”. “Lo que no cabe pretender es que los parientes, por más cercanos que sean, sostengan las ilusiones o expectativas de sus más cercanos allegados adultos. La norma jurídica, sobre una base ética, únicamente tiende a proteger la vida, pero una vez el adulto tiene lo mínimo para tener cobijo, salud y alimento, ya es cuestión de cada uno como la pueda y la quiera vivir con sus propios medios”, dicta la sentencia.

 

Leave a Reply