La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a tres años y medio de prisión a Carlos Javier Rojas, más conocido como ‘Hijo de Satán’, por un delito de estafa continuada realizado en Chiclana de la Frontera (Cádiz), así como a indemnizar a los que engañó con la simulación de unos ritos satánicos que, a cambio de grandes cantidades de dinero, le darían el poder para, por ejemplo, librarlos de alguna enfermedad o accidente de tráfico. En total, el Hijo de Satán tendrá que abonar algo más de 350.000 euros a sus víctimas También se condenó a su pareja, Marisa, a un año y nueves meses de prisión como cómplice de dicha estafa.

Para la Audiencia gaditana, son  hechos probados que el encausado se publicitaba en una revista como «profesor vidente brujo Satán, experiencia y seriedad, poder en todos los ámbitos, para solucionar problemas especialmente de amor, recuperar pareja, quitar mal de ojo, impotencia sexual…etc».

Con semejante gancho y dotado de una labia particularmente persuasiva, Carlos pronto captó la atención de personas a las que cobraba por celebrar ceremonias o «trabajos» con el fin de solucionar sus problemas. El perfil habitual de quienes acaban siendo víctimas de estafadores como este Hijo de Satán suele ser de alguien que, por su modo de ser o debido a las circunstancias, es fácilmente manipulable. Consciente de ello, la pareja aprovechó la debilidad ajena para influir sobre dichas personas y lograr que le entregasen bienes o dinero con sus engaños.

La sentencia permite conocer los detalles de algunos casos. Así, el Hijo de Satán se inventó unos supuestos ritos satánicos en los que se adoraba a una figura demoniaca, se sacrificaban animales, sangre u órganos de éstos, se rezaban letanías o realizaban actos de adoración como el embadurnarse el cuerpo con la referida sangre. El resultado fue que la víctima en cuestión acabó vendiendo su 
vivienda para entregar al estafadpr 60.000 euros.

Todavía más miserable es cómo engañó Carlos, con la ayuda de Marisa, a otra víctima, a la que convenció de que iba a padecer una enfermedad y de que su madre iba a morir, lo que solo podría evitar pagando a Satán. El botín obtenido por los ahora condenados ascendió a un  total de 7.500 euros, de los que 5.000 procedían de un préstamo pedido expresamente para dárselo al estafador. Como quiera que también convencieron a esta persona de que en su coche habitaba un fantasma que pretendía asesinarla, acabó vendiendo dicho vehículo por 2.000 euros que, igualmente, terminaron en el bolsillo del Hijo de Satán. 

Resta añadir que tanto Carlos como Marisa se beneficiaron por las dilaciones indebidas, dado que el juicio tardó unos once años en celebrarse. Durante ese tiempo, el Hijo de Satán logró cierta popularidad al convertirse un habitual en los platós de algunas cadenas televisivas en los que, haciendo gala de su histrionismo, defendía su inocencia.

Como desveló el Diario de Cadiz, esta suerte de falso santero tenía, desde luego, poco de santo, y no sólo por sus timos, dado que era un adicto al sexo y cliente fijo de los clubes de alterne. Fuentes policiales conocedoras del caso detallan que Carlos reconocía adorar a Satán, a la par que aseguraba que el demonio se le aparecía todos los viernes a las 12 de la noche para brindar con una copa de whisky. 

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