Un juzgado de Santander ha condenado a una cadena de electrodomésticos a pagar 22.000 euros en concepto de indemnización por exponer en un stand para su venta un teléfono móvil que contenía archivos fotográficos de una usuaria anterior. El juez estima así la demanda presentada por la propietaria de las imágenes, quien supo que sus fotografías estaban expuestas al público porque una amiga vio el aparato a la venta.

Según testificó la mujer que descubrió las imágenes, bastaba con una simple manipulación del teléfono para poder acceder a numerosos archivos fotográficos de su amiga, en algunos de los cuales, además, aparecían sus hermanos, menores de edad.

La sentencia relata que el padre de la demandante adquirió el teléfono en cuestión en 2014, pero al poco se averió, por lo que fue repuesto por otro terminal. En las semanas siguientes se volvió a averiar y la cadena le proporcionó un tercer teléfono. Tras ser utilizado por la demandante, se estropeó una vez más y la mujer decidió devolverlo, para así recuperar el dinero pagado por él. El terminal fue entregado en el comercio con todos los datos y fotografías de la que fue su usuaria hasta ese momento, ya que la avería consistía precisamente en que no podía encenderse.

Después de su reparación, el teléfono fue expuesto al público, tal y como descubrió una amiga de la demandante, quien con asombro comprobó que en el móvil habían fotos de su conocida y de sus familiares.

Tras saber lo sucedido, la propietaria de las imágenes denunció el caso ante la Agencia Española de Protección de Datos, que sancionó a la cadena de electrodomésticos con 2.000 euros, al igual que apreció la reclamación de cantidad ahora reconocida por la sentencia que nos ocupa.

Como dato de interés, apuntar que en la sentencia se alude a otra anterior, dictada por el Tribunal Supremo, que confirmó la condena a una cadena de supermercados a pagar 12.000 euros por poner a la venta un ordenador con la fotografía de un menor como salvapantallas, imagen que pertenecía al hijo del anterior comprador, que había devuelto el computador porque no se podía encender.

Resta añadir que la indemnización de 22.000 euros se reparte de la siguiente manera: 6.000 para la usuaria y 16.000 para sus padres, por la vulneración del derecho de imagen de los hermanos menores de edad de la demandante.

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