En 2019 hubo 56 asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, tres más que en 2018, lo que supone una muerte por violencia de género cada 6,5 días, en datos facilitados desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género

A partir de los datos extraídos de los expedientes judiciales se puede concluir que el perfil de la víctima es el de una mujer con una edad media de 44,1 años (45,4 años en 2018) que en más de la mitad de los casos (64,3 %) mantenía la convivencia con su agresor en el momento en que se cometió el crimen. Pese a que la cifra ha descendido con respecto al ejercicio anterior (en 2018 había convivencia en el 69,8 % de los casos), sigue siendo más alta en casi cuatro puntos si se compara con la media del periodo comprendido entre 2003 y 2018.

En cerca de cuatro de cada diez feminicidios (39,3 %), el agresor era el marido de la víctima. En el 42,9 % de los casos, mantenían otra relación afectiva. Respecto a años anteriores, en 2019 aumentó el porcentaje de feminicidios ocurridos en momentos de crisis de la pareja: de representar el 11,3 % en 2018, pasaron a ser el 16,1 % del total, hecho que pone de manifiesto que esta circunstancia incrementa el riesgo.

El 58,9 % de las víctimas eran españolas y el 41,1 %, extranjeras, dato que indica un aumento de estas últimas respecto al año anterior, en el que representaron el 35,8 % del total, siendo Europa y América Latina, ambas con un 47,8 %, las zonas geográficas de procedencia de la mayoría de ellas.

La violencia de género dejó huérfanos a 47 menores en 2019. Más de la mitad de las asesinadas, el 53,6 %, tenía hijas o hijos menores de edad. El agresor era el padre biológico del 68 % de los menores que quedaron huérfanos. Los otros 15 nacieron durante otras relaciones de las víctimas.

Si se contabilizan todos los hijos de las víctimas (no sólo los menores de edad), la cifra de los que perdieron a sus madres asciende a 92. El 78,6 % de las mujeres asesinadas eran madres.

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